Diferencias entre unidad entre marxista-leninistas y la unión ecléctica de pretendidos o simpatizantes de dicha doctrina

Como primera entrada de este blog queremos reproducir esta entrada del excelente blog Bitácora de un Nicaragüense que sin duda recomendamos:

Debido a que hemos recibido muchas felicitaciones por parte de gente acorde al marxismo-leninismo o de simples simpatizantes de este entorno a nuestra línea política mostrada en el blog, debido suponemos, por nuestro material político y su esencia clara, formativa y reveladora, queremos explicar el porqué de la clarividencia de nuestras nuestras publicaciones que ilustran sin trampa ni cartón una línea clara y directa.

Nosotros simplemente tenemos la idea de publicar online material si es posible inédito, que ayude tanto al interesado como al veterano militante en su formación del marxismo-leninismo, como hemos revelado siempre en nuestra edición y reedición de obras. Por tanto nos parece absurdo intentar eludir cuestiones claves si realmente compartimos un mínimo de rigor en esta clarificación histórica de lo que fue y es marxismo-leninismo.

Creemos firmemente que una de las prioridades es separar el grano de la paja, el marxismo-leninismo de su distorsión. Si repasamos históricamente el marxismo-leninismo a la hora de arengar a la agitación ideológica, no podemos dejar de ver en cada ocasión, que esta lucha incluso cuando el partido está en estado embrionario, es cardinal: 

«Para establecer y consolidar el partido, significa que debemos establecer y consolidar la unidad entre todos los socialdemócratas rusos [1], y, por las razones indicadas anteriormente, esa unidad no se decreta, no puede llevarse a cabo por ejemplo mediante una reunión de representantes que se comprometen a firmar, sino que debe de ser algo trabajado. En primer lugar, es necesario trabajar por la unidad ideológica sólida que debe sin más dilación eliminar la discordancia y la confusión, que –seamos francos– reina entre los socialdemócratas rusos en la actualidad» (1) (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Declaración del Consejo de Redacción de Iskra, 1900)

Esto como decimos, no es una aspiración que nace porque nosotros seamos simples tozudos, sino porque responde a la necesidad histórica que tiene cada país de reunir en su organizar a los elementos conscientes más avanzados de la clase obrera, y por tanto a que dominen teoricamente el marxismo para poder así, acceder y conseguir los futuros objetivos fijados dentro de la organización revolucionaria comunista. Y este tipo de organizaciones como decimos, comienzan desde el inicio por lograr la unidad ideológica entre sus miembros:


«Sólo cuando una organización ha sido fundada, sólo cuando se ha establecido dicho puesto socialista ruso, podrá el partido poseer una base sólida y podrá convierten en un hecho real, y, por tanto, una fuerza política poderosa. Tenemos la intención de dedicar nuestros esfuerzos a la primera mitad de esta tarea, es decir, a la creación de una literatura común, consistente en principio, capaz de unir ideológicamente la socialdemocracia revolucionaria, ya que consideramos esto como la apremiante demanda del movimiento de hoy y una condición necesaria preliminar para la reanudación de la actividad del partido». (2) (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Declaración del Consejo de Redacción de Iskra, 1900)


Cuando Lenin planteaba la discusión para fijar su programa político jamás lo hizo con la idea de unir bajo él y su partido a todas las corrientes reinantes, sino para pulir y demarcar las líneas divisorias entre marxismo por un lado, y revisionismo y reformismo, por el otro. El deseo que nace en una persona o grupo de querer alzar la bandera de la dichosa «unión» con elementos que en su seno se tiene contradicciones tan grandes, sólo corresponde a un deseo de un o unos oportunistas que intentan aglutinar en su seno a personas que le o les adulen mesianicamente, lo que finalmente, y hablando aquí del caso concreto de un partido, crearía una camarilla. También, podría ocurrir que otros acepten formalmente su programa –o exigencias mínimas–, lo que crearía una organización de masas abierto a cualquier elemento lo que crearía mayores contradicciones irresolubles, en ambos casos expresados de ejecución oportunista de un partido, la organización debido a su eclecticismo nadará en un mar de contradicciones donde muchas veces no se pondrán sus miembros de acuerdo tanto en objetivos cercanos; como tomar el poder –por ver diferentes maneras de ejecutar la acción, ver diferentes fuerzas motrices o aliados–, como en los objetivos lejanos; como implantar el socialismo –por ver diferentes tipos de socialismo o medios para llegar a este–. Lo mismo que estamos diciendo para el partido, podría decirse para cualquier tipo de coordinación que pretenda realizarse: de tales intentos saldrían las mismas consecuencias a causa de su electicismo ideológico. Veamos como lo expresa Lenin:


«Como hemos dicho, la unidad ideológica de los socialdemócratas rusos está aún por crear, y para ello es, en nuestra opinión, necesario tener una discusión abierta y global de las cuestiones fundamentales de principios y tácticas planteadas por los «economistas», bernsteinianos y «críticos» de hoy en día. Antes de que podamos unir, y con el fin de que podamos unirnos, debemos en primer lugar, trazar líneas firmes y definidas de demarcación. De lo contrario, nuestra unidad será puramente ficticia, la cual  ocultará la confusión reinante, por ello es necesario aglutinarnos para su eliminación radical. Es comprensible, por tanto, que no tenemos la intención de hacer nuestra publicación un mero almacén de diversos puntos de vista. Por el contrario, vamos a llevar a cabo esta labor en el espíritu de la tendencia estrictamente definida anteriormente. Esta tendencia puede  ser expresada por la palabra marxismo, y no hace falta añadir que defendemos el desarrollo coherente de las ideas de Marx y Engels y enfáticamente rechazamos las equivocadas, imprecisas, y oportunistas «correcciones» que Eduard Bernstein, P . Struve, y muchos otros han puesto de moda». (3) (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Declaración del Consejo de Redacción de Iskra, 1900)


Esas correcciones, son las mismas que se han visto históricamente dentro de las figuras que querían alterar las bases científicas del marxismo-leninismo, ya sea pretendiendo crear una vía acorde a sus posiciones y tomando lo que le era de interés en él pero manteniendo una doctrina de transformación de la sociedad con un pensamiento burgués intacto, o su táctica paralela, creer que la nueva doctrina es superior al marxismo-leninismo. Ahí radica la importancia de demarcar seriamente las limitaciones de las doctrinas del revisionismo moderno como paradigma a tomar en nuestro pensamiento, aunque sean sólo esbozos:


«Una actitud «tolerante» hacia dichas desviaciones teóricas hace que lograr la genuina bolchevización sea algo imposible. El dominio de la teoría del leninismo es esencial para lograr el éxito de la bolchevización de los partidos». (4) (Tesis sobre la bolchevización de los partidos comunistas adoptadas en el Vº Pleno del CECCI, 1925) 

Es por ello, que si uno quiere ser consecuentes a la hora de «bolchevizar» cualquier estructura, no puede eludir responsabilidades ideológicas. Llega por tanto a ser ridículo querer eclecticamente unir figuras tan dispares como Lenin y Rosa Luxemburgo, Stalin y Trotsky, o Hoxha y Mao, y ponerlos a todos sobre la base de que «todos eran grandes revolucionarios» de los que «se pueden extraer cosas buenas», o equiparar los presuntos errores cometidos por los primeros a los errores de gran calado de los segundos, que obviamente no son errores casuales, sino errores que tocan los principios más elementales del tesoro de la teoría y praxis de nuestra doctrina. El comunista que acepta el materialismo dialéctico como tal, debe tener un pensamiento crítico científico y a consecuencia de ello, tampoco debe cubrir los errores de las figuras a estudiar; sean estas marxistas o no, no debe de hacer esto por más que guarde un sentimentalismo hacia esa figura. Es por ello que quién realiza tal acción cae en el idealismo; pues idealiza postivamente a esa figura en su cabeza, estigmatiza al resto y evita ponerla en evidencia, y en la metafísica; a la hora de separar y ocultar su teoría errónea y no compararla con el marxismo-leninismo. No hace falta mencionar tampoco a ese tipo de pretendidos materialistas que dicen que el marxismo-leninismo –con la andadura que tiene a estas alturas– no tiene paradigma a seguir.

Rebajarse a las declaraciones formales sobre la unión de todas las corrientes comunistas es la forma más descarada de oportunismo, ya que corriente solo hay una; marxismo-leninismo, comunismo, socialismo científico, o como quiera decorarse a la hora de nombrarse, y estipula claramente con su teoría y práctica que figura está y quién no esta dentro de esta corriente, otro caso totalmente diferente sería, que el individuo no encuentre patrón a seguir dentro de la teoría marxista-leninista sobre un caso concreto, ni sepa descifrarlo con las herramientas que el marxismo-leninista proporciona gracias al materialismo-dialéctico, en este tipo de casos los errores que amanen pueden ser perdonables, ya que son bajo casos normales, otra cosa diferente es como decimos, errar bajo teorizaciones conscientes, mucho más cargando con la fanfarroneria que la «neoteoría» creada es mejora y superiora a cualquier exposición del marxismo-leninismo en dicho tema.


Para descifrar a cada autor y su pensamiento para ello debemos formarnos en las obras de los autores clásicos como Marx, Engels, o Lenin, y a partir de ahí, una vez que hayamos asimilado el marxismo-leninismo en lo mejor de nuestras posibilidades, deberemos evaluar a los autores que se consideran dentro de esta misma corriente –el marxismo-leninismo–, así como la de sus detractores, para saber detectar dicha alteración en cualquiera de los miembros de las dos tendencias, ya que muchas veces la ideología burguesa y sus variantes teóricas se disfrazan de marxismo:

«El mal, el peligro es que los revisionistas modernos continúan utilizando consignas que son la esencia de nuestra doctrina como guía para la acción, pero ellos despojan en su gestión de toda su fuerza y organización. No contentos de aplicar en la práctica lo contrario de estas fórmulas, las tuercen y las manipulan de un modo diabólico y tortuoso. El fin de los revisionistas modernos es, preservando ciertas fórmulas, deformar la doctrina marxista-leninista en conjunto, a la vez que se edifican toda una serie de otras nuevas teorías antimarxistas para corromper al proletariado de un país o al proletariado mundial para poder así prolongar la existencia de la burguesía capitalista, para alejar, por no poder totalmente eliminar, la revolución proletaria en un país particular dónde las condiciones maduraron para este fin o ya sea también en varios países simultáneamente». (5)  (Enver Hoxha; Informe al VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1976)

No debemos escatimar en paciencia para desmitificar muchas cosas tomadas por normales dentro del comunismo por las masas, debemos abrazar a cada simpatizante que se quiera informar por nuestra doctrina y explicarle en palabras llanas todo, lo mismo decimos para los militantes de otros partidos antimarxistas que quieran indagar y se cuestionen verdaderamente su pensamiento en pro de la objetividad científica. Tenemos como ejemplo la explicación del búlgaro Georgi Dimitrov sobre el apoyo que los marxista-leninistas y su partido deben otorgar a los elementos apolíticos o incluso a los elementos de partidos revisionistas o reformistas que se planten la validez de sus posiciones y las de sus partidos, se comenta que este sostén debe nacer de la experiencia de las propias masas de los baches de la dirigencia, y de la persuasión de los marxista-leninistas de que estos baches no son casualidad, sino que nacen de una política irradiada por su política burguesa que limita a las masas trabajadoras de triunfar hasta en cualquier tema de segundo orden de igual forma comenta que ha de entenderse el grado de velocidad en miembros de tal calibre a la hora de mudarse a posiciones revolucionarias:

«No hay que creer que los obreros socialdemócratas que se hallan bajo la influencia de la ideología de la colaboración, inculcada a lo largo de decenas de años, van a abandonar por sí mismos esta ideología bajo la acción de ciertas causas objetivas. No. Es deber nuestro, de los comunistas, ayudarlos a liberarse del paso de la ideología reformista. La explicación de los principios y del programa del comunismo debe realizarse con paciencia y camaradería, y en consonancia con el nivel de desarrollo político de cada obrero socialdemócrata. Nuestra crítica de la socialdemocracia deberá ser más concreta y sistemática. Tendrá que basarse en la experiencia de las propias masas socialdemócratas. Hay que tener presente que, basándose sobre todo en la experiencia de su lucha conjunta y hombro con hombro con los comunistas contra el enemigo de clase, podremos facilitar y acelerar a los obreros socialdemócratas su desarrollo revolucionario. (… ) Haremos cuanto depende de nosotros para facilitar la labor y la lucha común contra el enemigo de clase, no sólo con los obreros socialdemócratas, sino también con los militantes activos de los partidos y organizaciones socialdemócratas que deseen sinceramente pasar a la posición revolucionaria de clase». (6) (Georgi Dimitrov; Por la unidad de la clase obrera contra el fascismo; discurso de resumen ante el VIIº Congreso de la Komintern, pronunciado durante el 13 de agosto de 1935)


Para poder realizar y no fallar en esta tarea fácilmente, debemos reforzar sin pausa la formación ideológica, ya que es la única forma de combatir la ideología extraña y por supuesto de ejercer una enseñanza. Aminorar la exposición del revisionismo moderno –que siempre hemos denunciado– como puede ser el browderismo, titoismo, jruschovismo, maoísmo, eurocomunismo, el actual 
«socialismo del siglo XXI», o cualquier reformismo o autor del socialismo utópico de los cuales estos revisionismos beben,  es lo mismo que perpetuar lo que Lenin llamaba: «la discordancia y la confusión ideológica» en el movimiento comunista:


«No podremos alcanzar este objetivo si tememos y evitamos el debate en nombre de la preservación de «la unidad»: sólo los pequeñoburgueses o los revisionistas temen el debate y la confrontación de las ideas por falta de conocimiento del marxismo bajo el paraguas de evitar la polémica, y sólo ellos pueden razonar así». (7) (Vicent Gouysse; Comprender las divergencias sino-albanesas, 2004)


Por ello finalizamos el breve escrito con:


«¡La unidad es una gran cosa y una gran consigna! Pero la clase obrera necesita la unidad de los marxistas y no la unidad de los marxistas con los enemigos y los falseadores del marxismo». (8) (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Unidad, 1914)


Anotaciones complementarias:


[1] «Lenin exigía, además, que el partido se quitase la «ropa sucia», que dejase de llamarse partido socialdemócrata. Socialdemócratas se llamaban también los partidos de la II Internacional y los mencheviques rusos. Era un nombre manchado, deshonrado por los oportunistas, por los traidores al socialismo. Lenin proponía que el partido bolchevique adoptase el nombre de partido comunista, que era como llamaban a su partido Marx y Engels. Esta denominación es científicamente exacta, puesto que la meta final del partido bolchevique es la consecución del comunismo». (9) (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1939)


Fuente: Diferencias entre unidad entre marxista-leninistas y la unión ecléctica de pretendidos o simpatizantes de dicha doctrina


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